Meta descripción : Islandia da el paso hacia su primer parque eólico comercial. Dónde estaría, cuándo podría arrancar y por qué refuerza su mix renovable. Datos y fuentes.
El viento islandés ya no quiere ser solo un murmullo en los páramos. El primer parque eólico comercial del país toma forma en Búrfellslundur, impulsado por Landsvirkjun y pensado para levantarse junto a la central hidroeléctrica de Búrfell, en las Tierras Altas del sur. El expediente ambiental avanza y el diseño apunta a integrarse en un paisaje energético que el país conoce al detalle.
La foto energética de partida es contundente. Islandia generó prácticamente el ciento por ciento de su electricidad con fuentes renovables en 2022, con cerca de 73 por ciento de hidráulica y 27 por ciento de geotermia, según la Autoridad Nacional de Energía Orkustofnun. Falta una pieza que sume flexibilidad cuando hay sequías o picos de demanda industrial, y ahí es donde la eólica aterriza con ambición medida.
Dónde y cómo sería el primer parque eólico de Islandia
Landsvirkjun eligió Búrfellslundur por una razón simple y eficaz. Comparte red, caminos y personal con la vecina central hidroeléctrica de Búrfell, lo que abarata obra y operación. Es un montaje que ya se probó en pequeño desde 2013, año en el que la eléctrica instaló dos aerogeneradores de prueba de 900 kilovatios en la zona, con resultados técnicos estables y bien documentados por la propia compañía.
La capacidad final del parque se define en función de los estudios de viento, fauna y ruido. No se trata de plantar máquinas sin más, sino de ubicar cada torre fuera de corredores de aves y zonas sensibles, un aspecto clave en Islandia por la presencia de especies como el ganso campestre. El expediente ambiental marca el ritmo y condiciona el tamaño, con escenarios que van de un conjunto moderado a uno de varias decenas de megavatios, siempre conectado al mismo nudo de Búrfell.
¿Cuándo podría arrancar la obra civil y el montaje de turbinas Se habla de una ventana en la segunda mitad de la década si la evaluación ambiental y los permisos locales encajan sin recursos. El calendario también depende del mercado eléctrico y de contratos de compra de energía con industria, el instrumento que suele cerrar la financiación de proyectos de este tipo.
Por qué ahora : el viento como aliado de la hidráulica y la geotermia
Islandia ya es un referente renovable, pero la hidráulica sufre cuando la nieve y los glaciares aportan menos agua. Precisamente ahí la eólica encaja, porque sopla con fuerza en invierno, cuando sube la demanda por calefacción y alumbrado. La geotermia da la base estable, el agua regula y el viento aporta picos, una tríada que reduce vertidos y mejora la seguridad energética.
El movimiento también sintoniza con lo que ocurre fuera. El Consejo Global de Energía Eólica informó de 116,6 gigavatios nuevos instalados en 2023 y de una potencia eólica mundial acumulada que superó los 1.000 gigavatios, según su Global Wind Report 2024. La tecnología maduró, los costes bajaron y la operación remota simplifica la vida en climas duros. En Islandia, donde el mantenimiento invernal es un arte, esa curva de aprendizaje internacional cuenta.
Hay malentendidos que conviene despejar. La eólica no viene a sustituir la geotermia, sino a complementarla en las horas en que el viento ayuda y el agua quiere guardar embalse. Tampoco todo gira en torno al número de turbinas, sino al factor de capacidad local y a cómo se integra con las presas cercanas para almacenar energía cuando sopla de sobra. Y sí, el ruido existe, pero cae rápido con la distancia y se mapea en los estudios previos, que son públicos por ley.
Qué falta para echar a andar : permisos, red y contratos a largo plazo
El proyecto necesita tres llaves. La primera, la declaración de impacto ambiental con medidas claras sobre aves, paisaje y acceso. La segunda, una conexión de red optimizada que aproveche la infraestructura de Búrfell y limite nuevas líneas. La tercera, acuerdos de compra de energía que den certidumbre a bancos y aseguradoras, a menudo con industrias electrointensivas como ancla contractual.
El precedente técnico ayuda. Las dos máquinas de prueba instaladas por Landsvirkjun en 2013 operaron varios inviernos con vientos racheados y hielo, lo que permitió ajustar diseños, calentadores de pala y protocolos de parada. Ese aprendizaje local reduce riesgos, y se nota. Orkustofnun, por su parte, mantiene actualizadas las cifras del mix y el avance de nuevas tecnologías, una base de datos que orienta tanto a municipios como a inversores.
¿Qué gana el país cuando el parque entre en servicio Un colchón de potencia renovable en semanas secas, más margen para firmar nuevos contratos industriales verdes y una señal de que el sistema puede modular sin construir siempre más presas. Se suman ingresos por arrendamientos y tasas locales, y se crea empleo especializado en montaje y operación, con perfiles que ya están llegando de la eólica del Atlántico Norte. Tecnología probada, viento de sobra y una red que conoce la flexibilidad hacen el resto. Tecnologias limpias con acento islandés.

