Se mueve la aguja de la transición energética en Colombia: Patria Investments y Ashmore cerraron el financiamiento de un proyecto solar en el país. Con recursos comprometidos y contratos ancla vigentes, arranca la fase que más cuenta a pie de obra: movilización, órdenes de compra críticas y un cronograma que por fin deja de ser teórico.
El cierre financiero activa garantías, fija tasas y cierra el paquete de contratos de ingeniería, procura y construcción, operación y mantenimiento, conexión y seguros. También respalda los ingresos del proyecto con contratos de compraventa de energía o coberturas. En castellano simple: se reduce el riesgo y empieza la ejecución real.
Patria y Ashmore, cierre financiero y señales para el mercado solar en Colombia
Para los bancos y los offtakers, que hoy miran con lupa el riesgo de recursos y de red, que dos gestoras con trayectoria en infraestructura como Patria Investments y Ashmore avancen a cierre financiero envía una señal potente. Indica que la estructura legal quedó completa, que el modelo financiero pasó los comités y que el asset puede soportar pruebas de sensibilidad en costos, plazos y despacho.
El encarecimiento del capital en los últimos años obligó a recalibrar supuestos. Entre más temprano se fije la cadena de suministro y más claro quede el cronograma de conexión, menor la volatilidad. Por eso el hito no es retórico, libera órdenes críticas como módulos, inversores y transformadores, y afianza la coordinación con el operador de red y con XM en la ventana de pruebas.
También importa lo que no se ve de inmediato: covenants de deuda que disciplinan el gasto, cuentas de reserva para servicio de la deuda y mantenimiento, y una estructura de gobierno que acota cambios en diseño o alcance. Ese es el músculo que hace bancable un parque solar en mercados emergentes.
Cifras y reglas que pesan: Ley 1715 de 2014, Ley 2099 de 2021 y contratos a 15 años
El andamiaje normativo explica buena parte del apetito. La Ley 1715 de 2014 creó incentivos para fuentes no convencionales de energía, entre ellos una deducción del 50 por ciento de la inversión del impuesto sobre la renta distribuida en cinco años, exclusión de IVA para bienes y servicios asociados y exención de aranceles a la importación. La Ley 2099 de 2021 actualizó y fortaleció estos instrumentos, confirmó la depreciación acelerada de hasta 20 por ciento anual y amplió el alcance a nuevas tecnologías, según el Ministerio de Minas y Energía.
El país dio un salto de bancabilidad con los contratos de largo plazo. La subasta de 2019 del Ministerio de Minas y Energía adjudicó contratos de 15 años para energías renovables, una referencia que ancló expectativas de ingresos y atrajo financiamiento estructurado. Esa duración ayuda a cerrar el servicio de la deuda en project finance y a suavizar riesgos de precios en mercados con alta hidrología.
Sobre la mesa también pesa la estandarización de contratos de conexión y los procesos ante UPME y CREG, que han ido ajustándose con resoluciones y guías técnicas publico disponibles. Cuando el desarrollo llega a cierre financiero, ya superó la parte más frágil del riesgo regulatorio y de permisos, y concentra la gestión en construcción y puesta en servicio.
Qué viene tras el cierre: ejecución, pruebas con XM y el punto de conexión
Con el cierre firmado, el primer hito operativo suele ser la orden de inicio a la EPC, seguida por el plan de mobilización, detalle de ingeniería constructiva y bloqueos de fabricación en la cadena de suministro. De ahí en adelante, cada semana cuenta para acercar el proyecto a la ventana de pruebas en sitio y a las pruebas en frío y en caliente.
La coordinación con el transportador y el distribuidor define el ritmo. El punto de conexión y la disponibilidad de la bahía, los permisos de servidumbre y los estudios eléctricos de corto circuito y flujo de carga entran en modo fino. En paralelo, se prepara la documentación para XM con el fin de habilitar la medición, los perfiles de inyección y el registro comercial del activo.
El elemento que termina de redondear el mapa es el contrato de energía que sostenga los ingresos durante la vida útil, sea un PPA físico o financiero, con ajustes de índices y cláusulas de fuerza mayor bien calibradas. Esa pieza, sumada a un paquete de seguros que cubra transporte, montaje y operación, consolida la estabilidad que buscan financiadores y compradores en un mercado que todavía convive con variabilidad climática y precios spot cambiantes.

