Un tetraedro de acero anclado en mar abierto, una turbina girando sobre olas frías y un dato claro : la eólica flotante ya no es promesa. Es real. El piloto TetraSpar se instaló en Noruega y entregó electricidad con una base modular pensada para fabricarse en serie. Menos hormigón, más acero estándar, logística más simple. Ese es el golpe sobre la mesa.
Detrás del prototipo aparece un consorcio potente : Stiesdal Offshore Technologies con Shell, RWE y TEPCO Renewable Power. El aerogenerador, un Siemens Gamesa de 3,6 MW, opera en el centro de pruebas METCentre frente a Karmøy, a unos 200 metros de profundidad, tras su puesta en marcha a finales de 2021. Fuentes públicas del proyecto lo documentan sin rodeos : Stiesdal 2021, RWE 2021 y METCentre confirman equipo, ubicación y cronología.
Qué es TetraSpar y por qué su piloto de eólica flotante importa
TetraSpar es una base flotante de acero con geometría tetraédrica diseñada para salir del taller como piezas atornillables. La idea central resulta sencilla y ambiciosa : fabricar flotadores como si fueran torres o monopilotes, usando cadenas de suministro maduras, montarlos en puerto y remolcarlos con barcos disponibles. Menos obra especializada en alta mar, menos tiempo de operacíon.
El problema que busca resolver es conocido por cualquiera que mire un mapa batimétrico : en aguas profundas, el fondo fijo se encarece o se vuelve inviable. La flotante entra donde la eólica fija no llega, y ahí TetraSpar se vende como atajo industrial, no como experimento aislado.
El contexto acompaña. La capacidad eólica flotante instalada en el mundo superó los 200 MW en 2023, aún pequeña frente al total marino, pero creciendo con pilotos y precomerciales en Europa y Asia. Fuente : Global Wind Energy Council, 2023.
Datos verificados : ubicación, potencia y socios de TetraSpar
El demostrador opera en el Marine Energy Test Centre, en la costa de Karmøy, condado de Rogaland, Noruega. La profundidad ronda los 200 metros y se emplea un cable dinámico para la conexión de prueba. Fuente : METCentre.
La turbina es un Siemens Gamesa de 3,6 MW con rotor de 130 metros, montada sobre torre estándar, lo que reduce personalizaciones. La primera producción llegó en el cuarto trimestre de 2021. Fuentes : Siemens Gamesa y RWE, 2021.
El vehículo del proyecto es TetraSpar Demonstrator ApS, una sociedad conjunta formada por Shell, RWE, TEPCO Renewable Power y Stiesdal Offshore Technologies. Fuente : Stiesdal, 2021.
Lecciones del proyecto piloto : montaje modular, amarre y cable dinámico
El flotador se ensambló en un puerto con infraestructura convencional -el concepto prioriza tubos y nodos de acero atornillados- y se remolcó hasta el sitio de pruebas. Una vez en posición, se conectó a tres líneas de amarre con anclas de succión, y se desplegó una quilla suspendida que incrementa la estabilidad en mar abierto. Ese detalle, la quilla que se baja en el sitio, reduce calado durante el remolque y facilita puerto.
Quien trabaja en parques sabe lo que complica el clima. Aquí, la estrategia fue mover complejidad desde el mar hacia tierra. La fabricación modular, la torre de serie y un amarre de tres patas acotan riesgos en ventanas cortas de instalación, clave para costes.
Hay un mito recurrente : toda flotante es pesada y cara por definición. TetraSpar enseña otro camino con acero modular y logística escalable. El piloto no zanja todos los debates, muestra alternativas que el mercado puede industrializar.
Claves técnicas que más interesan ahora :
- Estructura tetraédrica de acero, compuesta por elementos tubulares atornillados. Fuente : Stiesdal.
- Quilla suspendida que se baja en el sitio para ganar estabilidad y se sube para el remolque. Fuente : Stiesdal.
- Tres líneas de amarre con anclas de succión en lecho marino. Fuente : documentación del proyecto.
- Turbina Siemens Gamesa 3,6 MW con rotor de 130 m sobre torre estándar. Fuente : Siemens Gamesa y RWE.
Qué viene después para la eólica flotante tras TetraSpar
Las pruebas en Noruega persiguen algo concreto : validar que el diseño aguanta mar real con movimientos contenidos, que los costes bajan cuando se arma en puerto y que las cadenas de suministro de acero pueden abastecer ritmo de serie. Si esas tres piezas encajan, el salto a turbinas mayores y lotes múltiples se vuelve plausible para subastas en aguas profundas.
Queda una variable crítica por cerrar a escala : integración con redes, logística de mantenimiento y puertos capaces de girar múltiples ensamblajes al año. El piloto aporta datos de carga, fatiga y comportamiento dinámico útiles para ingenierías y financiadores. Falta ver cómo se trasladan estos aprendizajes a proyectos comerciales, con contratos de energía y plazos de entrega exigentes, en mercados que ya miran soluciones flotantes como “listas para pedir”.

